Yo te quiero, adoro cómo soplas tu flequillo cuando se te cae a los ojos, me encanta cómo te haces un lío con las indicaciones y disimulas para que no se te note. Me saca de quicio cuando dices que harás algo y no lo haces, y te daría de tortas cuando ni tú mismo te entiendes, pero por esas cosas también te quiero... Sí, también por ellas, aunque me hierva la sangre en el estómago. Yo seré una pesada tantas veces que te sacaré de quicio, y tendré tantas manías que te volveré loco, también de amor. Pero tú no me perteneces y yo no te pertenezco, si a pesar de todo seguimos siendo capaces de mirarnos a los ojos y sentir que perdemos el equilibrio durante una milésima de segundo, como si cayéramos al vacío... si seguimos llorando de risa por cosas que sólo tú y yo entendemos... si la zozobra de uno convierte al otro en sostén implacable en el que apoyarse y recuperar fuerzas... si seguimos, en definitiva, queriendo pertenecer el uno al otro... Nunca me pertenecerás ni yo te perteneceré, los corazones no se poseen, las almas son libres, pero tú y yo seremos un gran equipo. Aparentemente mío, aparentemente tuya, sólo por el mero deseo de poseernos.® Yesenia Pineda - La Posada de las Transgresiones.
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