Fuimos dos dementes al borde de un abismo de fuego, dos desconocidos que perdieron las formas y se bebieron los minutos compartidos como el agua un sediento. Nos conocimos cuando nos reconocimos.
De repente, decidimos construir un puente en ese abismo, no fuera a ser que nos cayéramos y nos quemásemos, decidimos que había que mantener las formas, y el sediento cambió el agua por varios cafés cordiales en una terraza soleada, intentando mantener nuestros corazones mirando hacia otro lado, no fuera a ser que...® Yesenia Pineda - La Posada de las Transgresiones.
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